Ouroboros
“Trastornando todas las superficies y todos los planos que ajustan la abundancia de seres, provocando una larga vacilación e inquietud en nuestra práctica milenaria de lo Mismo y lo Otro. Este texto cita ‘cierta enciclopedia china’ donde está escrito que ‘Los animales se dividen en a]Pertenecientes al Emperador, b] Embalsamados, c] Amaestrados, d] Lechones, e] Sirenas, e] Fabulosos, f] Perros sueltos, h] Incluídos en esta clasificación, i] Que se agitan como locos, j] innumerables, k] Dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] Etcétera, m] Que acaban de romper el jarrón, n] Que de lejos parecen moscas’. En el asombro de esta taxinomia, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro, la imposibilidad de pensar esto.”
“Las palabras y las cosas” – Michel Foucault (Citando a Borges)
Ayer, viendo un excelente video de TED de Golan Levin, un artista/ingeniero que crea obra a partir de las relaciones digitales entre público y obra en sí, recordé y me puse a pensar en varias cosas, una de ellas la recurrencia y la fractalidad, lo chico dentro de lo grande que se convierte en lo grande dentro de lo enorme y chico de vuelta, la serpiente que se come la propia cola (Ouroboros), citar dentro de un contexto a alguien que cita dentro de otro contexto a alguien más y los diversos niveles de lectura que esto proporciona, las representaciones que esto tiene en el lenguaje y en las artes, metáforas complejas que pueden tomar ya en sí una forma única como objeto de arte o como metáfora en sí misma (Ej: Apreciar como testigo tu propia mirada viendo ser vista por alguien más, la mirada de la mirada de la mirada como obra y recurrencia fractal aún en el momento de ser “finalmente vista”, un final que es de nuevo el principio), pero creo que eso merece un post aparte más adelante (Los sonidos, las palabras, las cosas y Ouroboros II), empecemos por el principio, por la materia prima: los sonidos.
El video de Golan Levin en TED:
En el video se muestra una parte curiosa de cómo algunos sonidos tienden a crear ciertas imágenes generales en nuestra mente, o más bien, son asociados más comunmente con ciertas formas. Es algo que podríamos llamar tal vez “protolenguaje” (Arriesgándome a que algún lingüista venga a regañarme), esos momentos primarios en donde la mente conecta con el sonido para formar una imágen, lo que más tarde será el lenguaje, de manera ya conformada, asociada a símbolos más claros y encadenados para formar discursos e ideas, combinaciones infinitas para un pensamiento finito.
Se puede ver en el video algo que es bien sabido por estudiosos de la fonética y la lengua, pero también de la comedia y el drama: En la lengua hay ciertos sonidos suaves, hay otros explosivos, y todos deben ser utilizados como herramientas al momento de crear un diálogo. Me recordó automáticamente a mi primer encuentro con algunas de las máximas de la escritura de sit-com que aprendí escribiendo en una corta pero muy productiva, buena y didáctica época en un sit-com para canal 11. Es curioso y parecería “obsesivo” o “inútil”, pero casi todo guionista cómico, sabe que el punchline (La parte final o cómica de un chiste), cuando lleva sonidos explosivos, siempre será más graciosa, deviene entonces la regla del “P, CH, K, T” las letras que en inglés son más explosivas, para el español podemos usar también “J” y “R”, que en nuestra lengua tienen cierta explosión y rasposidad. No sólo en la comedia es donde las palabras explotan en la boca, parecen arremolinarse en la garganta, subir y hacer presión en los cachetes para salir con un intenso y disfrutable, pulsivo y noqueador: “!CaraJo, PinCHe PuTa aRRabalera de mieRRRRRda!”, creo que el ejemplo ilustra los extremos de exaltación, devela un funcionamiento más primario que el que da un contexto.
Sólo se debe pensar en las frases que nos dan más gracia por sí mismas, y no por asociación; en lo más insultante que hemos escuchado, por palabra y no por contextos/conceptos.
Yo creo que en la mente humana hay un pequeño kernelito que une a la p, k, ch, t, r y j con escondidas y aún misteriosas mini-explosiones dentro de nuestra cabeza. Esas pequeñas células que ya son en sí una protoforma de asociación en la mente, son las que más tarde nos dan uniones para crear palabras, mediante las palabras entender que hay pequeñas células que tienen una protoforma de asociación en la mente, y el Ouroboros se devora a sí mismo para renacer una vez más, porque nunca ha muerto, y su movimiento es únicamente una ilusión en la lengua, la visión de uno mismo como un Otro.
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